En junio de 2017, dos jóvenes peruanos -Jovi Herrera Alania (20) y Jorge Luis Huamán Villalobos (19)- fallecieron calcinados dentro de un contenedor metálico de la galería Nicolini en Las Malvinas. Ellos no pudieron escapar del humo y del fuego porque estaban encerrados con candados. Dos años después de la tragedia, el periodista Gian Calsina presenta una crónica conmovedora sobre la vida truncada de estos chicos mediante el recuerdo doloroso de sus padres y amigos. Con el libro “Las Malvinas: los sobrevivientes del incendio. Informalidad, desigualdad y otras tragedias” (Editorial UPC, 2019), el periodista subraya la necesidad de detener esta crisis social que cada cierto tiempo cobra una víctima más.

¿Qué hacías el 22 de junio de 2017 cuando miles contemplaban la tragedia de estos chicos mediante los canales de televisión?

No cubría la nota pero pasaba por ahí, por la Plaza Dos de Mayo. Vi la humareda que venía de Las Malvinas, entré a la oficina un poco consternado, con las manos limpias, aire acondicionado, mientras a pocas cuadras dos muchachos se estaban muriendo. Me pregunté, ¿cuál era la diferencia para que a mí me toque entrar a una oficina con aire acondicionado y que el lugar de trabajo de ellos se convierta en su tumba? No encontré otra respuesta más que la suerte de haber nacido en la familia que nací.

¿Es decir, la pobreza y sus efectos de vulnerabilidad fueron sus cartas a la muerte?

La pobreza, la informalidad, la desidia, la negligencia, la desigualdad. Todo un cúmulo de tragedias sociales que hace que Las Malvinas sea un caso emblemático de una realidad que intentamos maquillar, pero que cada cierto tiempo se repite y nos dice que estamos en una crisis social.

¿Crees que la historia habría sido diferente si no se trataba de chicos pobres?

Lo que trato de insistir con este libro es que estos muchachos, más allá de morir en un incendio, murieron porque nosotros, como sociedad, hemos dejado que estos chicos se queden encerrados. Es cierto que ellos vivían en una situación de austeridad, pero trabajaban allí por voluntad, porque no tenían opción de trabajo. En un país con el 80% de informalidad, el único modo de sobrevivir es este: adulterar fluorescentes en una azotea donde trabajaban encerrados 8 o 9 horas.

¿Qué quieres demostrar al quitarle la etiqueta de drama a esta historia?

Descubrimientos. Por ejemplo que JPG S.A.C, la empresa de alquiler, ya había vendido esos espacios, pero no estaba elevado en registros públicos. Descubrí que no eran tan amigos, sino conocidos de barrio, que en el último tramo se volvieron amigos. Lo otro, el dinero que ganaban estaba por encima de lo que se decía, 15 soles por día. Ellos ganaban por cajas adulteradas, podían hacer al día 80, 90 o 100 soles. Cuando haces la inversión de la historia, te cambia el panorama.

Te permite un acercamiento real…

Un acercamiento de lo que fue, quitándole el envoltorio dramático y que demuestre la realidad que vivimos. Una de las cosas que me sorprendió es que ya era trágico de por sí: el padre de Jorge Luis era evidente que se dedicaba a la informalidad; familias desde hace 40 o 50 años viven en un sistema en el que han normalizado ello. Nosotros, los peruanos, también lo hemos normalizado: la combi te deja en la puerta de tu casa, pagas por la cola en el tren o el Metropolitano. Todo ese sistema desordenado, caótico, hace que vivamos en la informalidad. Somos sobrevivientes en una ciudad, un país, que nos agrede.

¿Qué se sabe de Jonny Coico y Vilma Zeña, responsables de encerrar a los jóvenes en los contenedores?

Coico estaba preso, Zeña está en la clandestinidad. Justo en la fecha en que se llevaba el proceso, estaba embarazada. Cuando hubo lectura de la sentencia no asistió y pasó a la clandestinidad… Lo que evidenció Las Malvinas es que la informalidad, en sus niveles más altos, se vuelve un crimen. Si nosotros desde el sector público, la academia, la educación, no insistimos en estos temas, la tragedia más grande es que volvamos a lo mismo en otro contexto, otros nombres, otras fechas.

Fuente: Diariocorreo.pe

Autor: Gian Calsina. Estudió en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), donde dirigió la revista universitaria Punto Seguido. Ha colaborado en la revista Caras y en el portal de investigación Ojo Público. Entre 2017 y 2018 integró la Unidad de Investigación de El Comercio.

Más información sobre el libro: Las Malvinas: los sobrevivientes del incendio

 

A %d blogueros les gusta esto: