Si las industrias culturales fueran un paciente afectado por el COVID-19, sería de aquellos más vulnerables por haber padecido ciertas enfermedades o tener preexistencias médicas, bueno en este caso preexistencias administrativas, de bajos recursos y de poca estructura. A eso agregamos que un factor vital para su existencia es la capacidad de congregar a personas. Entonces ¿cómo hace para no morir?

Primero toca ver cómo ha afectando el virus a las industrias culturales hasta el momento, empezando porque a nivel mundial se han cerrado, cancelado o postergado todo tipo de actividades y espacios culturales. Desde espectáculos y obras teatrales, pasando por exhibiciones en museos, hasta festividades tradicionales. Lo podemos ver en eventos tan distantes como el Primavera Sound en Barcelona y la celebración de Semana Santa en Ayacucho. Esto ya se está traduciendo en grandes pérdidas económicas como por ejemplo, 3 239 funciones canceladas de teatro peruano, que significan casi 4,5 millones de soles paralizados para el rubro, dato que nos proporciona la Asociación Cultural Playbill (Rodríguez, 6 de abril 2020). En España la Asociación para el Desarrollo de la Propiedad Intelectual (Adepi), estima que sólo en el mes de marzo la industria cultural ha perdido casi 3 000 millones de euros (Riaño, 6 de marzo 2020).

Y es que, a pesar de complicaciones, el sector cultural no aporta poco a la economía mundial, por ejemplo, en 2013 se contabilizó que el sector aportó en 3% al PBI mundial y creó más puestos de trabajo que la industria automovilística de Europa, Japón y Estados Unidos en su conjunto (Unesco, Cisac y EY, 2015).

Para entender la situación crítica a la que han llegado las industrias culturales hoy, valdría la pena conocer cómo se han construido y crecido. La cultura como industria apareció con la producción cinematográfica a inicios del siglo XX, sin embargo el término “industria cultural” es utilizado por primera vez en una publicación de Adorno y Horkheimer en 1944, en la que hacen referencia al rumbo que estaba tomando la cultura, traduciéndose en productos o servicios para las masas con la función de esparcir ideologías hegemónicas. En las siguientes décadas el concepto pasea por distintas perspectivas, pero a inicios de los años 90, con la llegada de la globalización contemporánea, la generalización del modelo económico neoliberal y la democracia como sistema político triunfante (Sanchez, 2017), las industrias culturales se terminan de posicionar bajo la mirada hegemónica occidental, en donde se vuelve más importante  el valor económico que el valor social.

Y ¿por qué hablamos de valor social? Porque no debemos olvidar que la cultura es el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social (Mondiacult, 1982). Entonces, la cultura tiene un rol fundamental como derecho humano que se ve reflejado en la reafirmación de las identidades, los valores soberanos y las libertades expresivas, ejes particularmente necesarios en momentos como este.

Las dos perspectivas mencionadas, la cultura como industria o como derecho, por momentos se han logrado complementar, pero por lo general han motivado un crecimiento desigual del sector cultural, con aquellas preexistencias mencionadas al inicio. Deficiencias administrativas o de gestión que se ven en las condiciones precarias de las y los trabajadores del arte, bajos recursos que se ven en la incapacidad de las organizaciones de mantenerse vivas sin el sustento diario y una débil estructura de instituciones y políticas culturales que no brinda ningún respaldo ante las dos consecuencias previas.

Sin duda es un momento crítico para las industrias culturales y va a ser difícil reponerse ante la coyuntura, pero quizá la cura no sea tan complicada de conseguir como la vacuna del COVID-19. Se abre la oportunidad de repensar en el sector cultural para posicionarlo como un recurso crítico para construir mayor ciudadanía (Vich, 2014), hecho que va a ser imprescindible para levantar a una sociedad moralmente golpeada por el aislamiento social y a un sector que ha sido duramente golpeado. Como lo menciona Ernesto Ottone, Subdirector General de Cultura de la UNESCO “la gente necesita la cultura ahora más que nunca. La cultura nos hace resilientes, nos da esperanza, nos recuerda que no estamos solos” (Unesco, 9 de abril 2020). Es con esta mirada, que lograremos reconstruirnos, no solo  en nuestros valores culturales, sino en nuestra forma de vincularnos los unos con los otros.

Así como existen diversas teorías sobre cómo el mundo se está dando un respiro y nos envía un mensaje sobre la forma en la que vivimos, pues la cultura lo está haciendo también. Quizá nos está diciendo que la estábamos entendiendo de la forma equivocada todo este tiempo.

 

Carolina Christen Belaunde
Gestora cultural y profesora del curso Globalización: enfoque cultural y económico
La inevitable globalización

 

Referencias

Riaño, P. (14 de marzo, 2020). La industria cultural perderá casi 3.000 millones de euros en un mes de parálisis por el coronavirus. El País. Recuperado de https://elpais.com/cultura/2020-03-14/la-industria-cultural-perdera-casi-3000-millones-de-euros-en-un-mes-de-paralisis.html

Rodriguez, J. (06 de abril, 2020). Coronavirus en Perú: el 93,4% de artistas independientes considera que necesita bono de 380 soles. El Comercio Recuperado de https://elcomercio.pe/luces/vida-social/el-coronavirus-y-la-cultura-peruana-las-cifras-que-demuestra-los-estragos-de-la-crisis-teatro-artes-escenicas-noticia/?ref=ecr

Sánchez, O. (2017). ¿Cuánto conoces acerca de la globalización y qué es lo mínimo que deberías saber sobre este proceso?. En Oscar Sánchez (comp.) La inevitable globalización. Enfoque cultural y económico del escenario mundial  (pp. 21-46). Lima: Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas.

UNESCO. (1982). Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales Mondiacult. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0005/000525/052505sb.pdf

UNESCO, CISAC y EY (2015). El primer mapa mundial de las industrias culturales y creativas. Recuperado de http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/ERI/pdf/sp_cci_study_4_pager.pdf

UNESCO. (09 de abril, 2020). La UNESCO promueve la cultura y el patrimonio durante la crisis de la COVID. Recuperado de https://es.unesco.org/news/unesco-promueve-cultura-y-patrimonio-durante-crisis-covid-19?fbclid=IwAR0o6Rtyi4v3VGrlb6satRhifQX6FiV2SydCkly_Sckgmv995Pd8xFZeIV4

Vich, V. (2014). Desculturalizar la cultura. La gestión cultural como forma de acción política. Buenos Aires: Si glo XXI.