La construcción de una nueva lógica de valor

Una ciudad nunca llega a obtener metricas elevadas en torno a su calidad de vida, seguridad y eficiencia en terminos de movilidad a pesar de sus ciudadanos, sino a partir de ellos. La pandemia del COVID-19 ha sacado a relucir determinados problemas o fortalezas en distintas ciudades a nivel global obteniéndose distintos resultados.

Las ciudades, como lógica de organización humana en un territorio, han jugado un rol vital en el éxito o fracaso de las políticas aplicadas para palear esta crisis. Y aquellas ciudades con altas tazas de informalidad economica y de movilidad así como la precariedad en la vivienda, han sido generalmente las que han obtenido los peores resultados. Latinoamerica es hoy la región más golpeada pero no de forma constante. Uruguay y Costa Rica, ciertamente paises pequeños pero con altos indices de desarrollo humano, han mostrado su fortaleza al manejar la crisis. Brasil y Perú están al otro lado del espectro, con cifras muy preocupantes. Cuando se supere este pandemia a nivel global, ¿qué tendencias podrían seguir los entes de gestión y desarrollo urbano?.

Casi sin temor ha equivocarnos, lo primero que veremos es un abrazo, más confiado, al empleo de ciertas tecnologias. Primero, aquellos que dependan menos de la intervención humana para su funcionamiento: mayor automatización en los sistemas de movilidad, como metros sin conductor en tiempo presente o buses o autos de conducción autonoma en unos años [1], tecnologías de rastreo de salud empleadas a nivel individual usando relojes inteligentes como esta ocurriendo en Singapur, mapeo de zonas urbanas con un mayor nivel de data individual, información en tiempo real, expansión en cobertura de sistemas de vigilancia con el debate añadido sobre la privacidad de datos y control ciudadano. Pero esto aplicará a ciudades con capacidad de financiar estos sistemas y de, socialmente, admitir el empleo de estas tecnologías. Las urbes asiáticas se muestran más proclives a estos modelos de monitoreo detallado, como ocurrió en Corea, con una modificación de su marco legal para tener un mayor control sobre los datos de salud de sus ciudadanos y lograr un rastreo activo para impedir el desplazamiento en aquellos casos positivos por COVID y establecer una trazabilidad digital de su entorno[2].

Otro aspecto importante que observaremos es una mayor tendencia al uso de energías renovables, tendencia que ya lleva muchos años en sus espaldas, pero se verá incrementada por la mediatización de los avances de la naturaleza en los espacios cedidos por el hombre durante el confinamiento mundial, sus efectos temporales en el clima y por la coincidencia de nuevos efectos producidos por el cambio climático en la forma de desastres naturales.

El tercer aspecto y quizá de los más profundos en la configuración de la vida urbana es la acelerada consolidación del trabajo remoto y los efectos en el uso de los espacios de trabajo y uso diario de medios transporte para el desplazamiento acorde. El trabajo remoto era ya una tendencia que venia desde atrás pero la pandemia ha demostrado que vino para quedarse. Esta situación va a generar un cambio también paulatino en la lógica de configuración futura de la tipología que se ve reforzada: la vivienda, sobre todo multifamiliar. Esta situación llevará a una modificación paulatina de la gestión de los centros urbanos y sus ecosistemas tipológicos. Las ciudades dormitorios deberan procurar dotarse de mejores servicios y revisar su dotación de parques y áreas verdes y los centros financieros concentrados deberán repensar como rentabilizan de otras maneras sus metros cuadrados, ahora ya afectados por la digitalización y la desterritorialización del trabajador. Como declaró en 1989 Peter Drucker: “será el trabajo, y no el trabajador, el que viajará”.

El cuarto aspecto y quizá el más atendible para nosotros, los peruanos y en particular los limeños, es que tenemos que enfrentarnos a un factor propio de nuestras ciudades a nivel regional: la informalidad de la vivienda y la precariedad urbana de casi el 70% de la ciudad de Lima. Viviendas autoconstruidas ubicadas en pendientes, barrios sin arboles y áreas verdes, deficiente empleo de sistemas de transporte masivo para la gran mayoría de personas, distribución caótica de infraestructura sanitaria frente a su área de influencia. Este es el problema que hemos metido debajo de la alfombra durante décadas y que esta cerca de cumplir 75 años desde que la ciudad empezó a recibir las primeras oleadas de inmigración interna. Todos los esfuerzos urbanos actuales esta enfocados en las futuras áreas de expansión urbana con nombres para la ocasión como las ciudades del bicentenario. Esfuerzos necesarios sin duda.

Pero el problema para el futuro de ciudades como Lima y otras de la región es responder la siguiente pregunta: ¿Estamos dispuestos a invertir miles de millones de dolares en la mejora de barrios ya existentes de la periferia metropolitana de la ciudad y darles un verdadero valor, tanto comercial como registral mediante la generación de un catastro real de la ciudad?. La única forma que veo viable para que ocurra esto es la generación de un sistema de de valor ligado a nueva lógica de propiedad. Sistemas digitales como la herramienta de rastreo Blockchain pueden ayudar en esto. De hecho en México, tomando el caso de la empresa 100 ladrillos, ya se han introducido al mercado inmobiliario estas aplicaciones. El aliarse con el empleo de tecnologías ya disponibles para trazar propiedad y generar valor real, comercial y transferible, para los actuales propietarios,  idea que fue esbozada por el economista Hernando de Soto a inicios de este siglo, combinada con verdadera voluntad política junto con planes de mejora de barrios con el financiamiento adecuado son parte del camino para el cambio de ruta en la gestión de ciudades donde la informalidad es una fuerza fundamental en el control del territorio. Esta podría ser una propuesta de camino para el siglo XXI, pero debemos cambiar nuestro discurso como profesionales en arquitectura y urbanismo y abandonar aproximaciones con un alto sesgo ideológico para atender soluciones basadas en el pragmatismo y en experiencias en curso.

[1] Field, hayden: self-driving cars are being: trained in virtual worlds while the real one is in chaos. En MIT Technoklogy Review, 22 de Mayo 2020. Cambridge. MIT Press.

[2] ¨Coronavirus en Corea del Sur: cómo Corea del Sur cambió su vida para contener la pandemia (y qué nos enseña de la nueva normalidad)¨. Artículo publicado por BBC new mundo en su edición digital el 1 de mayo del 2020.

 

Arq. Gonzalo Cruz
Coautor del libro: Entre Arquitectos